viernes, 30 de julio de 2010

Agradecimiento

El Fantasma de Belgrano agradece a la revista Oblogo por hacerlo participar en el concurso Oblogo-Banco Hipotecario.
Como muchos sabrán, en este concurso algunos jurados eligen al mejor post publicado en esa revista o bien se accede al premio por votación de los lectores. Para este último caso, recomiendan que los candidatos peguen un banner y promuevan que sus lectores los voten. Yo no soy un espectro que se caracterice por el autobombo, así que evitaré pegar el banner. Pero no por ello hay que olvidar agradecer el reconocimiento. Siempre es lindo sentir que otras personas consideran digno lo que uno hace.
Además -como queda bien decir en estos casos- yo me doy por satisfecho con la participación.
Para aquellos a los que les interese ver cuáles son los posts escritos por El Fantasma de Belgrano que participan, pueden clickear acá y acá.
Mi preferido es el de las empanadas.

viernes, 9 de julio de 2010

Cajas de té

Hasta no hace demasiado tiempo atrás, la infusión del té parecía ser consumida mayoritariamente por chinos, mujeres mayores de 50 años e individuos que estuvieran padeciendo de alguna enfermedad. En aquellas épocas doradas, si alguien osaba ofrecerle un té a una persona que no estuviera dentro de los grupos antedichos, éste contestaba como si lo estuvieran ofendiendo: "¿Me viste cara de enfermo?" ¡Esos eran machos, carajo!
Sin embargo, en los últimos años ha ocurrido una suerte de pequeña revolución en este aspecto. El té ha sido lamentablemente reivindicado. Ya no es nada inusual ir de visita a una casa ajena y que se nos ofrezca esta infusión con el mayor descaro. Y la situación se agrava cuando nos dicen "Tengo té común, de tilo, de manzanilla, de naranja, de boldo, de frutilla, de hierbas verdes (¿?) y canela". Pero, ¿qué es esto, señores? ¿Nadie ha reparado en que tal variedad significa que esa persona tiene problemas psicológicos y que necesita compensar su vacío con sabores de té? Y si nos ofrecen tántos sabores es porque hay gente que los acepta. Entonces cabe preguntarse ¿dónde quedaron aquellos machos que sentían como una afrenta que alguien les ofreciera un té?
Pero la situación todavía empeora cuando uno nota que la infusión que nos ofrecen viene dentro de una caja de madera, primorosamente decorada y con compartimentos para cada sabor. Cuando el oferente nota que estamos mirando la caja, aprovecha para darnos siempre el mismo discurso "¿Viste qué linda caja de té? La compré en el puerto de frutos del Tigre". Y es allí cuando uno comprende todo: No nos ofrecen el té porque piensan que le será agradable a nuestro paladar sino para mostrarnos esa ridícula caja. Y digo que es ridícula porque el té ya viene en caja cuando uno lo compra, señores. ¿De dónde viene esa necesidad de cambiarlo de recipiente? Me dirán que lo cambian de caja porque en la que viene no tiene dibujadas florcitas. Mejor así, contestaré; por lo menos la caja original no hace el ridículo.
(Comienzan a sonar trompetas heróicas) Es por lo todo lo que escribí arriba que machos como yo -aunque estamos en peligro de extinción- nos resistimos a tomar té. Jamás cederemos ante la oferta de tan despreciable brebaje. Bueno, salvo que estemos verdaderamente enfermos y sólo podamos tomar un tecito común con limón y miel. O quizás cuando tengamos el estómago revuelto; en cuyo caso no viene mal un té de hierbas verdes o de boldo. O tal vez cuando necesitemos conciliar el sueño después de todo un día de actividades de macho; por lo que no nos negaremos a un tilo. Por ahí podremos apurar un té de frutillas si sentimos nuestra masculina garganta amarga. O quizás uno de manzanilla al notar nuestra piel reseca a los efectos de hidratarla. En última instancia, podríamos aceptar uno de canela si necesitamos sentir un sabor sutil y delicado después de consumir comidas de machos. Por que -como dije antes- somos muy machos, es que fuera de estos casos jamás consumiremos té.
Ahora los dejo, porque me voy a hacer una escapada al puerto de frutos del Tigre para comprar una cosita que ando necesitando (Fin de las trompetas heróicas).