lunes, 4 de enero de 2010

Consecuencias


Antes de comenzar con el tema del post, quiero aclarar que nunca me cayó bien Sandro. Sus canciones no me gustan, sus películas me parecen dignas de un ladrón y nunca percibí algún talento artístico destacado en él.
Pero el motivo del post es otro. La idea es aprovechar que la noticia de su muerte está en boga para pensar un poco sobre las causas de su muerte.
Los fumadores pueden ser buenas o malas personas, pero se hacen mucho mal a sí mismos y también a quienes los rodean. Esa suerte de defensa estúpida que suelen esgrimir aduciendo que el fumar es su decisión personal y no tiene que importarle a los demás no sólo es una mentira sino que es una mentira triste.
Ya está más que comprobado lo mal que le hacen a quienes los rodean con el humo que exhalan de sus bocas. Pero el daño que ocasionan no termina ahí. Cuando las complicaciones pulmonares del fumador aparecen, son justamente aquellos a quienes dañaron con su humito los que están a su lado cuidándolos en un sanatorio, sufriendo por ellos.
Las decisiones que cada uno toma respecto de su vida son absolutamente respetables, siempre que las consecuencias las pague solamente esa persona. Cuando hay otros afectados, la cosa cambia.
Desde chico odié el cigarrillo. Siempre vi en el adolescente que comienza a fumar a una persona absolutamente insegura que es capaz de cualquier cosa con tal de aparentar que es más maduro que el resto. Esa clase de actitud es despreciable y suele tener un final como el de Roberto Sánchez.
Lo peor, señores fumadores, es que cuando las complicaciones de salud se hacen presentes por su estúpido vicio, quienes los rodeamos no podremos evitar pensar "él se lo buscó".
Me podrán decir que "de algo hay que morir" y es cierto. Pero una cosa es fallecer por cualquier causa y otra es buscar la muerte y complicarle la vida al resto.
La muerte de un fumador es algo que éste busca. No porque lo desee, pero lo busca. Una vez que vienen las consecuencias de ese accionar, bancátela.
Mi viejo murió hace unos años de un cáncer de pulmón producido por el cigarrillo. Por supuesto que lloré. Pero mi mente no paraba de repetirme que él era el único responsable de su muerte y que -en definitiva- despreció su vida y la de quienes lo rodeamos al exhalar esas toxinas. ¿Así es como quieren ser recordados? Puedo sonar impiadoso, pero es como pienso.
En definitiva, sé que nada de lo que pueda decirles les importa. Siempre van a preferir al cigarrillo sobre cualquier razonamiento. Este es el post más al pedo que escribí. Lo sé. Sólo sirve para ganarme algunos enemigos.

sábado, 2 de enero de 2010

Sigue el problema de las empanadas

Hace casi un año que publiqué este post y el problema sigue igual que en aquel entonces. ¿A alguien se le ocurre una solución?

Hasta hace no demasiado tiempo, las casas de empanadas sólo vendían una poca variedad de sabores de este alimento. Las opciones no salían de carne, jamón y queso, pollo, humita y atún (estas dos últimas ni siquiera eran fáciles de conseguir). Sin embargo, las modernas opciones de capresse, verdura, roquefort, calabresa, queso y cebolla, carne picante, carne cortada a cuchillo e innumerables etcéteras, ampliaron tanto la variedad que los negocios de empanadas se ven forzados a abominables métodos para intentar -sin éxito- diferenciar el contenido de cada una de ellas.
A grandes rasgos, pueden dividirse estos infructuosos intentos en dos grandes grupos:
* Los que sellan las empanadas con las iniciales de su contenido: Claro. Ésto podía funcionar cuando había cuatro o cinco sabores para elegir. Pero la cosa se complica cuando tenés treinta variantes y más si las letras se desdibujan con cierta facilidad. Uno no sabe si la letra "c" significa carne, carne picante, carne suave, calabresa, capresse, cantimpalo o ciruela (sí, juro que las he visto). Todo ello acarrea innumerables trastornos, principalmente dados por expresiones de la índole de "¡Qué asco! Yo quería carne suave y es carne picante ¡No soporto el picante!" Y el/la tipo/mina deja la empanada ahí, mordida en el medio de la mesa.
Yo siempre dudo acerca de si "CC" significará carne cortada a cuchillo o la existencia de una cuenta corriente dentro de la empanada.
* Otros negocios acompañan junto con el pedido un papel que procura traducir el significado del repulgue que cada empanada tiene. Pero claro, no hay forma de hacer treinta repulgues diferentes. Y no es raro escuchar discusiones tales como "¡No! Te digo que ésta es de pollo ¿No ves que la puntita está doblada cuarenta y cinco grados a la derecha y no sesenta a la izquierda como la de verdura?". Siempre hay un personaje en la mesa que cree poder interpretar al papelito traductor y se transforma en el blanco de toda clase de insultos cuando uno elige una empanada equivocada confiando en lo que aquél había interpretado.
Es hora de hacer algo para cambiar esta terrible realidad empanadil que nos aqueja. ¿Qué se les ocurre? ¿Volvemos a la limitada pero segura variedad de hace algunos años? ¿Prohibimos la posibilidad de elegir más de dos sabores diferentes en un mismo pedido? ¿Nos suicidamos todos incendiándonos en un fuego purificador? Díganme ¿qué hacemos?.