domingo, 27 de diciembre de 2009

Tatuajes

Las personas que se tatúan sus cuerpos ya no son vistas como desquiciadas, tal y como sucedía hasta hace unos quince años.
Los tatuajes han pasado a ser un elemento más en el cuerpo de las personas y justamente eso los hace menos llamativos. Los varones ya nos hemos acostumbrado a caminar por la calle, mirar a una señorita en su parte trasera y que de ella sobresalga un tribal. También están las que prefieren las hadas o duendes en un hombro.
Yo -sin ir más lejos- pensé seriamente en tatuarme una balanza de la justicia cuando terminé mis estudios. Sin embargo, con el correr de los días, fue abandonando la idea y en la actualidad me pregunto cómo se me pudo haber ocurrido. No es que desprecie a los tatuajes en sí, lo que me sucede es que la idea misma de inscribir algo en tu cuerpo denota la seguridad de que eso te va a seguir siendo agradable con el paso del tiempo. Sé que existe la posibilidad de sacarlos, pero convengamos que nadie se tatúa algo que piensa que va a sacarse.
Uno puede tatuarse, por ejemplo, el logo de "Los Redonditos de Ricota", pero ¿cómo saber si dentro de diez años seguirá sintiendo esa pasión por la banda? A mí me asusta la idea de que esa persona observe su tatuaje dentro de un tiempo y diga "Es cierto. Me gustan los Redondos. Pero estaba loco cuando me tatué".
Justamente por esa suerte de seguridad a futuro que implica tatuarse es que yo no tengo ningún tatuaje en mi cuerpo. No se me ocurre algo que me guste tánto como para no dudar en que forme parte de mi cuerpo y estar seguro de que así siga siendo dentro de unos años.
Ya sé, ya sé, van a salir a decirme que eso denota una falta de compromiso de mi parte. Uno no puede escribir tranquilo que vienen los lectores a analizarme.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Bizarro

Si tuviera que definir con una sola palabra a este año que está culminando, no dudaría en calificarlo como "bizarro". En ningún otro año me han sucedido tantas cosas en un contexto que no se acomodaba a ellas.
Sólo por poner algunos ejemplos de los hechos bizarros que me tocaron vivir en este tiempo, elijo a los siguientes:
* Una chica a la que había conocido pocos días antes vino a mi casa de visita y se hizo un test de embarazo en mi baño, el cual le dio positivo. Aclaro que -para hacer más bizarra a la situación- no había posibilidad alguna de que yo fuera el padre de la criatura. Estuve afuera del baño todo ese tiempo pensando en lo extraña que era la situación y cómo debería reaccionar dependiendo del resultado del test.
* Desde mi trabajo, llamé a una persona por teléfono para avisarle que tendría que venir en una fecha determinada, a lo que me contestó fríamente que no concurriría, ya que en los días previos a esa reunión estaría muy ocupada suicidándose.
* Estuve completamente sordo de un oído durante 45 días. Simplemente, no escuchaba nada. Los médicos no entienden qué pasó; me hicieron toda clase de pruebas. Fueron días de desesperación en los que creíamos que se trataba de un tumor cerebral (no lo conté en este espacio porque no quería hacer de esto un llanto). Así como vino la sordera, se fue y ahora escucho con normalidad. Los médicos siguen sin dar explicaciones concretas.
* Utilizando mi retórica, convencí a una chica interesada en mí de que lo mejor que podría pasar sería que yo saliera con su mejor amiga. No me pregunten cómo lo logré, pero conseguí que recibiera mi idea con beneplácito e intentara ayudar a que eso suceda.
* Guardé una botella de champagne en mi heladera esperando un momento sublime del año que justificara abrirlo. Hoy en día, la botella continúa intacta dentro de la heladera (Ahora que lo pienso, eso no es bizarro sino triste)
¿Y a ustedes? ¿Qué cosas bizarras les pasaron este año?

viernes, 4 de diciembre de 2009

Eterna Navidad

Cuando yo era un nene, esperaba la Navidad con ansias. Aún recuerdo ir caminando por la calle junto a mi mamá en pleno junio y preguntarle “Ma´ ¿falta mucho para Navidad?”. Ella respondía “Sí, fantasmita, faltan 6 meses. Un montón de tiempo”. Entonces yo me lamentaba por lo mucho que restaba aún.
Los chicos de ahora no tienen ese problema. La Navidad ya no es sólo el 25 de diciembre. Resulta que gradualmente, sin que nosotros nos diéramos cuenta, los comerciantes han logrado que la Navidad dure algo más de un mes.
Allá por el 20 o 25 de noviembre, las vidrieras de los negocios comienzan a llenarse de muérdagos, guirnaldas, luces y todo el simbolismo navideño. Mientras tanto, las compañías de celulares nos anuncian fabulosas promociones para el mes de Navidad. A partir de esas fechas, las fiestas habrán comenzado y permanecerán en nuestras vidas hasta principios de enero.
Debemos reconocer que estos señores fueron disimulados. Primero, comenzaron con el clima navideño unos 10 días antes del 25 de diciembre; después, fueron 15 días antes; luego, 20; y actualmente, nos llenan de mensajes navideños con una anticipación superior a un mes.
Lo que han logrado es que la víspera sea ahora tan importante como la fecha en sí. ¿Saben lo que va a pasar a este ritmo? El año todo tendrá un ambiente propio de la Navidad. No existirá día que se encuentre libre de arbolitos navideños, ofertas imperdibles, fruta abrillantada e imágenes de Papá Noel. Todo, absolutamente todo estará impregnado de vitel toné, almendras y guirnaldas. Todo remitirá a la Navidad durante los 365 días del año.
Sólo se me ocurre una idea para salvarnos de este agobio. Declarar un día que sea absolutamente libre de todos estos artilugios navideños. Una fecha en la que las vidrieras de los comercios luzcan limpias y carentes de carteles de "Felicidades". Llamaremos a este día “El Día de la No Navidad” y para hacerlo bien paradójico, lo celebraremos el 25 de diciembre de cada año.
(Ah, me olvidaba. Este es el post número 100 en este blog. Así que si quieren felicitarme o hablarme de los beneficios del sistema decimal, no me enojo).