domingo, 29 de noviembre de 2009

Presentaciones (la teoría de la equivalencia)

"Tengo alguien para presentarte" es una frase que muchas personas le dicen a sus amigos que se encuentran solos. Es claro que no se procura presentar a personas a las que se considera incompatibles, por lo que es dable pensar que "el presentador" habrá evaluado varios aspectos a la hora de afirmar que dos personas pueden gustarse entre sí. Cuestiones tales como la inteligencia, sentido del humor y gustos musicales de las personas a las que se intenta presentar deben haber sido previstos por el intermediario. Claro está que no tienen por qué ser personas que piensen exactamente igual, pero resulta importante que las diferencias no sean lo suficientemente antagónicas como para que la presentación no sea un fiasco.
Lo que intento decir es que pocos han reparado en la trascendencia que tiene el hecho de conocer a alguien que te presenta un conocido de ambos. La otra persona es -desde la perspectiva del intermediario- algo así como nuestro equivalente del otro sexo. Y ello implica saber con una exactitud pasmosa cuál es la visión que ese intermediario tiene de nuestra persona. Conocer a esa persona simboliza el momento preciso en el que nos podemos ver a nosotros mismos desde los ojos de nuestro conocido.
Si procuran presentarnos a alguien bueno, inteligente, simpático y atractivo, es porque "el presentador" considera que también nosotros tenemos esas características. Tal presentación levantará nuestra autoestima (incluso si la presentación no resulta como esperábamos). Pero también existe la terrible posibilidad de que nuestro "equivalente" no tenga ninguna de esas características, por lo que no es difícil adivinar que -a juicio de nuestro conocido- tampoco nosotros las tenemos.
Ante esta última posibilidad, uno debe dudar entre ponerse triste por su falta de virtudes o insultar a quien los presentó. La segunda opción es siempre la más aconsejable si no se pretende pasar muchísimos años yendo al psicólogo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

¡Gracias, revista Oblogo!

No. El agradecimiento no se debe a que publicaran algún post mío en dicha revista (aún no cayeron tan bajo). La gratitud es porque hoy terminó el concurso que premiaba con $2.000 pesos al blogger más votado por los lectores. ¿Y por qué me siento agradecido de que ese concurso haya terminado si yo no participaba? Simplemente por los siguientes motivos:
* Ya no recibiré 10 mensajes por día en Facebook de igual cantidad de bloggers pidiéndome que los vote (y que lo haga desde todas las cuentas de correo electrónico que tenga)
* Ya no entraré a los blogs de estas personas esperando leer algo entretenido y encontrarme con autobombos para que se los vote.
* Ya no me llegarán mails anónimos avisándome que no debo votar a "X" porque no necesita el dinero y no es buena persona.
Aliviado porque ese concurso haya finalizado al fin, repito el título del presente posteo: ¡Gracias, revista Oblogo! Ahora podemos volver a vivir nuestras vidas tal y como eran antes de la aparición de este concurso.

P.D.: ¡Felicitaciones por el premio, Capitana del Espacio! Me alegra que hayas ganado.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Dime qué nick usas y te diré por qué te odio

(Post reciclado de la época en la que era un tipo ocurrente)
Aquí va una somera clasificación de las frases que los usuarios de Messenger utilizan y la clase de personas que se esconde tras ellos. Aclaro que todas las frases que se citan como ejemplo fueron utilizadas en algún momento por algunos de mis contactos.
A continuación, veamos la clasificación que he efectuado de manera clara y pedagógica a los efectos de una mejor comprensión por parte de los lectores (¿?):
*FRASES DE AUTOAYUDA O PAULOCOELHÍSTICAS: Son aquellos contactos que colocan en su MSN frases de la índole de “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”. Se trata de personas despreciables y melosas, que merecen la muerte. Pero no cualquier muerte, sino que su vida se apague después de haberles hecho tragar a la fuerza 350kg de azúcar, ya que se caracterizan por una excesiva dulzura. Dentro de esta categoría se encuentra comprendido el nick más utilizado en la historia del MSN: “Cuando realmente deseas algo, el universo confabula para que lo consigas” (Claro, se ve que las personas que se mueren de hambre en -por ejemplo- Uganda, no desearon realmente un plato de comida porque sino el universo se los hubiera conseguido ¿no?. Hay que desear con más ánimo. Si no le ponen, onda no hay comida)
*LOS QUE DESCRIBEN LO QUE ESTÁN HACIENDO: Se trata de esos individuos que te cuentan su vida a través el MSN. He visto nicks del estilo de “No molestar. Estoy estudiando”, “Viendo una peli” y el mejor de todos, “Durmiendo”. Quienes utilizan este tipo de nicks son personas que se vanaglorian de tener actividad durante todo el día. Son individuos que pretenden hacer creer a sus contactos que ellos llevan una vida plagada de actividades importantes, mientras nosotros nos conformamos mirando sus nicks. Ahora, díganme una cosita: si están estudiando y no quieren ser molestados, si están viendo una película o si están durmiendo ¿por qué demonios no cierran el MSN y listo? Sencillamente porque quieren hacerse los importantes. Ya les va a llegar el momento en que pongan como frase "Siendo asesinado por un fantasma intolerante"
En esta categoría están también los que cuentan acerca de su nueva adquisición y lo maravilloso que se sienta poseerla, por ejemplo: “Silla nueva. Tengo la cola más cómoda”.
*LOS MISTERIOSOS: Éstos -al igual que los pertenecientes al grupo anterior- son individuos a los que les gusta hacerse los interesantes y que uno se rompa la cabeza deduciendo qué quiso decir a través de su nick. Suelen utilizar frases que sólo tienen sentido para ellos mismos o con palabras rebuscadas. Algunos ejemplos que he visto son: “Pelo suelto y carretera, sabio consejo habanero” y “Variación de un acercamiento al sueño del mundo como delimitación de la tarea de la razón reflexionante para un futuro no lejano”. En fin, se trata de personas que hacen se sus nicks un disparador para que nuestro rostro se parezca cada vez más al de los pibes que tienen que soportar a Natalia Oreiro hablarles de los beneficios de la leche en la publicidad de La Serenísima.
*LOS AUTOBOMBO: Son aquellos que utilizan sus nicks para promocionar sus logros o determinados eventos. En este orden de frases rescato “Aprobé Derecho Internacional, el martes rindo la últimaaaa” y “Hoy es Mi cumple!! Pe pe re pe pe”. En estos casos, hablamos de personas con baja autoestima que necesitan que el mundo se entere de estos hechos para ser felicitados y así autoafirmarse.
Párrafo aparte dentro de esta categoría para los que utilizan a su nick como forma de publicitar su blog. Seres con espíritu comercial que aprovechan la más mínima oportunidad en su afán de ser leídos. Se me ocurren varios ejemplos de esta clase de nicks: “http://fantasmadebelgrano.blogspot.com/”, “http://fantasmadebelgrano.blogspot.com/”, “http://fantasmadebelgrano.blogspot.com/”.
*LOS ROMÁNTICOS: Y aquí vale la pena dividir la aguas. Están los excesivamente melosos que utilizan nicks de la índole de “Eres mi aire vital” o “Si digo que te estoy amando te estoy mintiendo, porque ya te amé en otras vidas y otra vez nos encontramos” y también están los que ponen frases de canciones (por así llamarlas) como “Amo lo que amas, yo te amo”. ¿Qué decir de esta clase de personas? Es una pena que ya se nos haya acabado todo el azúcar que teníamos exterminando a los que utilizan nicks con frases de autoayuda. Sólo esperemos que, por lo menos, sus parejas les metan los cuernos.
*LAS FRASES EN OTRO IDIOMA: Están los que utilizan como nick frases en otro idioma. Por supuesto, este tipo de gente dirige su mensaje al mínimo porcentaje de la población que conoce otro idioma. Se trata de individuos elitistas, que se creen mejores que el resto y que no verían con malos ojos que una monarquía se instaure en nuestro país… siempre y cuando les otorguen a ellos un título de nobleza.

Se me ocurren muchas categorías más, pero es el post más largo que escribí en mi vida y estoy tan cansado de escribir como ustedes de leerlo. Como corolario, la utilización de la palabra inglesa “nick” para referirse a la identidad que una persona tiene en el MSN me
resulta llamativa y -voy a decirlo- absolutamente discriminatoria. ¿Por qué discriminatoria? Porque deja afuera a Nick Carter, el ex cantante de los Back Street Boys. El nombre del pibe es Nick, así que no puede ser su nick. “Mi nick es Nick”, diría avergonzado. Así que el pobre Nick Carter no tiene un nick sino un metanick, es decir, una palabra que se refiere a sí misma. O sea que mientras todos tenemos un nick, el amigo Carter tiene un metanick. Lo cual debe generarle numerosos trastornos emocionales, razón por la cual se entenderían sus pésimas canciones.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Pasiones

"No es que no tenga corazón,
es que hace rato no lo uso"
Iván Noble

Antes de partir hacia el trabajo, decidí agarrar un libro para que el viaje en subte se me haga más llevadero. Sin que yo pensara mucho la elección, mis manos tomaron "El informe de Brodie" de Borges.
Una vez arriba del subte, mis ojos se posaron en una frase del libro que me quedó grabada como una astilla en mis pensamientos: "La vida exige una pasión", decía.
Esa misma tarde, influido por las buenas críticas y por la insistencia de mis amigos que no hacían más que repetirme "No puede ser que trabajes de lo que trabajes y todavía no la hayas visto", me decido a mirar la película "El secreto de sus ojos".
Al promediar la historia, Francella se despacha con un espectacular discurso acerca de la influencia que la pasión tiene en las personas.
Borges y la película conspiraron para recordarme algo que me esfuerzo en no notar.
Hace ya bastante tiempo que siento que nada me apasiona. Ya no miro los partidos de Independiente con el mismo entusiasmo, no me enamoro, no me dan ganas de cagar a trompadas al responsable de una injusticia, no escucho música sintiendo que la letra me llega al alma.
Es como si estuviera sedado de sensaciones. Tanto las cosas buenas como las malas se me figuran disminuidas. Nada parece justificar que la pasión se despierte. Incluso he llegado al extremo de preguntarme si alguna vez sentí pasión por algo o es sólo un falso recuerdo.
Observo con atención a las personas y percibo que hay cosas que en verdad las apasionan. Y mientras realizan esa actividad que adoran, están cerca de esa persona que aman o ven al objeto que tanto desean, uno nota que la gente a la que me refiero está realmente viva.
Creo que todo se resume en la frase anterior. Hace ya un tiempo que la ausencia de pasión en mí produce que yo no dé señales de vida.
Quisiera poder decir que esta situación me frustra. Pero hasta la frustración pasó a ser un sentimiento del que ya no soy capaz.
En definitiva, quizás me comió el personaje. Me tomé demasiado en serio esto de ser un fantasma y me olvidé cómo era eso de estar vivo. Ahora habrá que ver si la resurrección existe y -en su caso- cómo se logra.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Peluquería

Cuando se reside en un barrio humilde del conurbano bonaerense, ir a la peluquería es un trámite sencillo. Uno entra y es directamente el peluquero quien nos saluda y nos atiende, nos pregunta por la familia (porque toda la familia se corta el pelo en el mismo lugar), nos ofrece sentarnos frente al espejo, nos coloca el protector para que nuestros cabellos no caigan en la ropa y nos pregunta "¿Te corto como siempre?". Mientras dura la acción del corte, se charla sobre el barrio o política o el clima. Al finalizar el corte, nos despedimos del peluquero diciéndole "Te veo en tres meses". Mientras tanto, el mismo peluquero comenzará a barrer nuestros cabellos del suelo.
Sin embargo, si tuviste la "suerte" de mudarte del humilde barrio del conurbano bonaerense al coqueto barrio de Belgrano, ir a la peluquería se transformará en una peripecia de difícil resolución.
Para empezar, no será el peluquero quien te atienda sino una rubia platinada en un mostrador, la cual te prestará mitad de atención a vos y la otra mitad a la conversación que está entablando por msn.
Una vez que te sientes a esperar que el peluquero te atienda, no será un ser amable y con aire familiar quien te salude sino un tipo que parece recién salido del gimnasio y que da la idea de haber trabajado como stripper. No será él quien te coloque el protector para que los pelos que vayan cayendo no lo hagan sobre tu ropa sino que se solicitará la presencia de una empleada para hacerlo, ya que el peluquero ("coiffer" o "estilista" se dice en Belgrano, pero es un peluquero) no ocupará su precioso tiempo en esas minucias para no contaminar sus manos haciendo otra cosa que darle a nuestra cabellera un toque artístico. Desde ya que mucho menos será él quien barra nuestros cabellos una vez que culmine el corte.
Preparados que hemos sido para cortarnos el pelo, el peluquero nos preguntará cómo queremos el corte, nosotros responderemos y él nos dirá que sería mejor probar un corte de otro estilo. Nosotros insistiremos en que lo queremos de determinada manera (como nos cortamos siempre) y el tipo comenzará su trabajo de muy mala gana, como si la cabeza le perteneciera a él y no a nosotros. Durante el corte, el tipo no nos hablará de política, clima o el barrio sino sobre cuáles son las mejores cremas con nutrientes para un cabello como el nuestro y dónde conviene ir a bailar. Mientras tanto, nosotros asentiremos como si sus temas de conversación nos interesaran.
Terminado el procedimiento, nos dispondremos a agradecerle al "estilista" para pasar a retirarnos, pero el tipo se atravesará en nuestro camino y nos dirá que no debemos dejar pasar más de un mes para regresar e ir manteniendo el corte. "Sí, claro" contesta uno mientras en realidad piensa "Ni en pedo. Yo voy a la peluquería cuando el pelo me molesta".
A dos metros de la puerta, casi viendo la luz al final del túnel, cuando uno ya va realizando el movimiento de agarrar el picaporte con la mano, la voz de la chica rubia que nos atendió al principio se dirigirá a nosotros preguntando "¿No querés que te hagamos las manos?". Responderemos negando con la cabeza y apurando el paso, nos marcharemos de ese lugar en el que nos sentimos tan incómodos y evaluaremos cuál de las dos opciones siguientes tomaremos para la próxima vez que debamos cortarnos el pelo:
1- Realizar un viaje de dos horas hasta nuestro barrio de toda la vida para que nuestro peluquero de siempre haga ese trabajo.
2- Ir a la peluquería infantil que está a dos cuadras de donde uno reside en la actualidad, subirse al cochecito de carreras que los niños usan por silla y decirle al peluquero (que te atiende directamente sin rubias platinadas intermediarias) "Agarrá la maquinita rapadora y cortame como a los bebés"
Cualquiera de las dos opciones es válida con tal de no volver a esa peluquería donde se desarrolló nuestra historia.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Carta abierta a los publicistas visuales

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 de noviembre de 2009.

Estimados diseñadores gráficos y publicistas visuales:

En mi carácter de tipo común, que a veces mira televisión y otras veces lee diarios y revistas, tengo el agrado de dirigirme a ustedes por medio de la presente a los fines de hacerles saber que...

¡¡¡ME TIENEN COMPLETAMENTE PODRIDO CON ESO DE PONER BOLAS ROJAS A TODOS LOS LOGOS!!! ¿¿¿NO SE LES CAE OTRA IDEA DE LAS CABEZAS???



¡Basta ya, señores! ¿No se dan cuenta que la bola roja es el equivalente a Florencia Peña, Fabián Gianola y Maru Botana, que aparecen en las publicidades de toooodos los productos?

Los saluda muy atentamente.
El Fantasma de Belgrano

P.D.: Dejen de robar.

martes, 3 de noviembre de 2009

Anécdotas infantiles

Las madres tienen la costumbre de contar una y otra vez las mismas anécdotas de cuando sus hijos eran infantes. La mía -por supuesto- no es la excepción. Cada vez que tiene la oportunidad de conocer a alguien de mi círculo social, se despacha relatando aquellas historias. Desde que me mudé solo, habrá cenado con unas cinco personas que vinieron a casa y que ella no conocía. A todos y cada uno de ellos les contó las mismas vivencias de mi infancia.

Considerando que los lectores de este espacio pertenecen a mi "círculo social virtual" y la gran mayoría de ustedes no conoce a mi madre, es justo que también sepan las anécdotas que les relataría si tuvieran la oportunidad de conocerla. Así que ahí van algunos ejemplos:

* Era la primera vez que el pequeño fantasmita viajaba en subte. Ante el molinete, mis padres me explicaron "Ponés el cospel en el agujerito y después empujás ese palo de madera para pasar". Siguiendo las indicaciones de mis progenitores, puse el cospel en la ranura y me dispuse a empujar el molinete, pero sin seguir caminando sino que me quedé quieto después de empujarlo. Obviamente, la barra que venía de atrás me pegó en la espalda dándome un golpe monumental y haciendo que mis lágrimas broten. Durante los años siguientes, me negué terminantemente a viajar en subte aduciendo que "la máquina me pegaba".

(Antes de que pregunten, mocosos impertinentes, un cospel era una moneda que había que poner en el molinete para pasar. No siempre existieron los subtepass ni las tarjetas magnéticas)

* Cuando tenía 9 años, mi familia y yo vivíamos a escasas cuadras de un aeropuerto militar. Por ello era común ver aviones militares volar muy bajo. Los que más se veían eran unos camuflados modelo "Hércules".

Iba yo con mi padrino caminando por la vereda cuando una de estas aeronaves pasó a unos doscientos metros de altura. Con mi dedo índice dirigido hacia el avión exclamé "¡Ahí va un Ulises!"

(El pibe ya mostraba conocimientos de mitología griega; lo que pasa es que se confundía)

* Más o menos por la misma época de la anécdota del avión, volvía este humilde fantasma junto a su mamá de hacer las compras en el supermercado. Unos metros más adelante -también junto a su madre- un niño albino iba caminando. A todo lo que me dio la voz y sin poder ocultar mi sorpresa grité "¡Mirá, ma´, un lesbiano!".

(Y bueno, son palabras parecidas. Bueno, no tanto, pero ustedes díganme que sí para hacerme sentir mejor)

¿Y ustedes? ¿Qué anécdota de su infancia se acuerdan?