lunes, 26 de octubre de 2009

Insinuaciones

En los dos posts anteriores, las damas manifestaron que están de acuerdo con la posibilidad de encarar a un hombre. Sin embargo, la mayoría de ellas admitió que -pese a esa posibilidad- prefieren ser encaradas y que no les resultaría sencillo tomar la iniciativa ante una situación así. Adujeron -además- que se encargan de dejarle en claro a un hombre que les gusta mediante insinuaciones. Por lo que si él no toma la iniciativa, será porque no está interesado.
Ahora bien. He notado que las mujeres confían muchísimo en que sus insinuaciones son bien captadas por el supuesto receptor del mensaje y dan por hecho que la falta de acción de este hombre equivale necesariamente a que entendió la insinuación pero no le gustó la insinuadora (nota mental: qué buen nombre de telenovela mexicana sería "La Insinuadora").
Mi experiencia personal y las múltiples charlas que tuve con otros hombres al respecto me hacen pensar que nosotros somos muy idiotas o que las damas no son tan claras como creen... o ambas cosas.
La idea de este post es preguntarles a las lectoras qué es lo que entienden por "insinuación" en esos casos. Aquí no vale contestar cuestiones genéricas sino que necesito ejemplos concretos. Por ejemplo, decir "X" frase en "X" circunstancia.
Tomen este momento como la posibilidad de explicarles a muchísimos más hombres de los que ustedes piensan cuáles son las señales que dan ustedes a la hora de hacernos saber que les gustaría ser encaradas por nosotros. Toda la platea masculina está pendiente de sus respuestas, las cuales serán ampliamente educativas.
Háganlo por el bien de todos. Por ustedes, que serán encaradas por más hombres que las entenderán después de sus explicaciones y por nosotros, que ya no queremos perdernos más oportunidades por no comprender sus mensajes encriptados.
P.D.: Les cuento una cosa que acabo de recordar. A mí me gustaba mucho una chica y pasaron meses hasta que me decidí a encararla. Por suerte, me fue bien. Ella me dijo "No sé cómo tardaste tánto en encararme. Apenas te conocí, dije que la inteligencia de un hombre me seducía. Y después te dije que eras inteligente. Más clara no puedo ser"
¿¡Cómo se supone que voy a hilar cosas que me dijo con un mes de diferencia?!

jueves, 22 de octubre de 2009

No es natural

En el post pasado, sugerí la posibilidad de que el encare no debería ser algo típicamente masculino sino que las mujeres tendrían que hacerlo en la misma proporción que los varones.

Hubo opiniones encontradas al respecto, pero un comentario fue el que más me llamó la atención y es el que pego a continuación:

Alejandroooo dijo...

Es antinatural eso de que las mujeres encaren... Muchachos, dejémonos de hacernos los modernosos con cosas raras...

Si bien no comparto la opinión de Alejandroooo, me recordó a un texto que tuve que estudiar en la materia de Sociología, cuando hacía el ya lejano C.B.C.

Básicamente, el texto habla de que las personas tendemos a naturalizar aquello a lo que estamos acostumbrados. Pero lo "natural" y lo "acostumbrado" son cosas absolutamente diferentes. Es natural que debamos alimentarnos. Pero comer determinadas cosas y hacerlo con la utilización de cubiertos es algo que forma parte de la costumbre.

Por eso considero que la posibilidad de que una mujer encare a un hombre y le diga que le gusta no es nada antinatural, no va contra ninguno de los mandatos biológicos humanos. Lo que sí sucede a veces es que no nos preguntamos si la realidad en la que vivimos es la única posible. Simplemente nos limitamos a aceptar las cosas sin cuestionarlas. Y no cuestionarlas implica someterse a algo sin preguntarse si eso es lo más conveniente. Abramos un poco la cabeza, por más que esa apertura mental nos haga quedarnos con la idea que veníamos teniendo, por lo menos pongámosla a prueba y contrastémosla con otras posibilidades.

Sostener que no corresponde que una mujer encare a un hombre es afirmar que una dama no debe hacer nada por más que le encante un tipo.

Yéndome del tema del encare, las mujeres no se quedaron tranquilas sin hacer nada cuando los hombres les dijeron que era antinatural que ellas trabajen o voten.

Para aquellos que les interese el tema de la costumbre y lo natural, les dejo el link del texto al que me refiero acá.

lunes, 19 de octubre de 2009

Del encare femenino

Sabido es que desde hace ya varios años, el género femenino ha logrado sendos avances en sus derechos civiles, remuneraciones, tareas laborales e innumerables etcéteras.
Todos estos pasos hacia adelante fueron dados gracias a muchas féminas que han luchado contra una sociedad establecida que tenía instaurada la idea de que era el hombre quien decidía, mientras la mujer debía limitarse a soportar las consecuencias de esas decisiones.
A base de esfuerzo, capacidad y valentía, las mujeres ya no tienen ese rol en la sociedad.
Sin embargo, existe un aspecto particular en el que quedan resabios de aquellas épocas. Y lo peor es que muchas féminas parecen cómodas y felices de que así siga siendo.
Me refiero a la creencia de que es el hombre quien debe encarar a una dama y no al revés.
Hablando con una amiga al respecto, me decía que son dos los motivos por los cuales ella no encara a un hombre que le gusta:
1- Le da mucho miedo ser rechazada
2- Teme que el muchacho en cuestión crea que ella es una "chica fácil" por ser quien tome la iniciativa.
Con respecto a la primera cuestión, sepan que ese miedo está presente también en la platea masculina. Yo nunca he sido esa clase de hombres que le hacen saber a una señorita que le gusta, ser rechazado y decirle lo mismo a otra un par de días después. Un "no" me resulta doloroso y no es fácil de asimilar. Siempre envidié a esos tipos que en un boliche se acercan a una chica, ésta los rechaza y el tipo va corriendo en busca de otra ¡Qué facilidad! ¡Qué ausencia de noción de lo que es un rechazo! Sin embargo, estimadas señoritas, no todos los hombres somos así. A la gran mayoría nos duele cuando nos presentan su negativa y nos da miedo el momento previo a hacerles saber que nos gustan, así que queda desterrada su creencia de que es el hombre quien debe encarar en virtud de que está "más acostumbrado" a encarar y no le da miedo.
Otro tema es el segundo argumento. Aquél que sostiene que el hombre creerá que la mujer es "fácil" por ser ella quien encare. Creer eso es adjudicar a un varón un pensamiento típicamente femenino. Son solamente algunas damas y ningún hombre quienes consideran que tal actitud es de "chica rápida". Los hombres no nos ponemos a pensar en esas cosas y, por lo tanto, no es algo que les juegue en contra a las féminas lanzadas.
Ustedes se preguntarán qué piensa un hombre que es encarado por una mujer. La respuesta es sencilla y consta de una sola palabra. El hombre piensa "iupiiiiiiiii".

jueves, 15 de octubre de 2009

Prejuicios

Existen nombres que inmediatamente nos remiten a cierta clase de personalidad. Tal vez porque los asociamos a una persona que se llamaba así y que era de tal manera, o quizás porque existe un prejuicio popular que hace que confundamos al nombre con la esencia.
Pongamos algunos ejemplos para entender de qué estoy hablando:
Una mina llamada "Pamela", "Yamila" o "Carla" me remite necesariamente a una señorita fácil de encarar (Aclaración: En mi caso no hay mina "fácil", son todas dificilísimas, pero me refiero a "fácil para los demás")
Una dama cuyo nombre es "María Pía" o "María Paz" está muy buena, pero resulta una concheta. Va a clase de pilates desde antes que tal actividad se ponga de moda, vive en un piso de Avenida Libertador, estudia Organización de Eventos o Diseño de Interiores, pero subsiste del dinero de su pareja.
Si te llamás "Ricardo", sos un garca. Trabajás en una empresa y ascendiste a costa de pisarle la cabeza a tus compañeros de laburo o bien sos el clásico tío del que toda la familia habla mal (probablemente por algún altercado económico en el que estafaste a tus familiares diciendo que ibas a hacer un negocio).
Si tu nombre es "Gonzalo", sos un buen tipo; quizás un poco inocente. Y si te llamás "Julia", sos una mujer interesante.
Hay demasiadas "Rominas". Tántas que no puedo evitar asociarlas con personas absolutamente intrascendentes. Son minas que parece que te van a cambiar la vida, pero terminan siendo una más.
Las "Marthas", "Mirthas" y "Josés" nunca tuvieron menos de sesenta años. Forman parte de un plan genético que hubo en el país hace mucho tiempo, plan en el cual experimentaban con nacimientos de bebés de sesenta años.
Quienes se llaman "Inés", procuran encontrar en la pareja aquella felicidad que no encuentran solas. Pero les va mal, por eso tendrán un mínimo de dos divorcios (uno de ellos, porque su marido las golpeará).
Por supuesto, la presente es una lista incompleta. Quedo a la espera de que ustedes me digan qué otros prejuicios tienen con respecto a los nombres de las personas.
P.D.: Un saludo a todos los lectores cuyos nombres haya enumerado en este post. Sé que no volverán a pasar por aquí.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ya no hay mujeres

Se ha puesto de moda en la parcialidad femenina la frase "Ya no hay hombres". Tal afirmación es pronunciada generalmente por damas que se quejan de su soledad y están a la espera de que un caballero con ciertas características sea el que las invite a salir. Parece ser que en el término "hombres" de la frase anterior, no se encuentran comprendidos todos aquellos que sí las invitaron.
Las féminas en cuestión aducen la mayoría de las veces que los representantes del género masculino que se atreven a invitarlas a salir no son lo suficientemente atractivos o divertidos o inteligentes o pudientes o educados o fieles.
Es así que las damas a las que me refiero denuncian a los cuatro vientos la ausencia de machos que las atraigan. Y claro, estas señoritas no tienen reparos en gritarlo delante nuestro. Como una afrenta, como si nosotros no estuviéramos oyendo lo que dicen, nos ofenden sin la menor consideración.
"¡Ya no hay hombres!", escuchamos estoicamente.
Por las razones que acabo de exponer, declaro abiertamente que ya no voy a invitar a ninguna señorita a salir nunca más. Ahora jódanse.
Si alguna está interesada, que me invite ella (ya estamos en el siglo XXI). Mientras ninguna lo haga, quiero gritar a todo lo que me da la voz que "¡YA NO HAY MUJERES!"