lunes, 31 de agosto de 2009

Fobias, manías y obsesiones.

En cuestión de muy pocos días, tuve varias conversaciones referentes a manías, miedos y fobias. Lo cual es muy raro, ya que no me muevo en un ámbito donde se hable de psicología ni nada parecido.
Una lectora de este blog -por ejemplo- me contaba que es fóbica a los botones (no me refiero a los del estilo de Jorge Rial sino a los de la ropa). Sí, así como lo leen. No puede usar ninguna prenda que tenga botones. Me contó que una vez -de pequeña- sus familiares quisieron obligarla a usar un abrigo lleno de estos pequeños circulos plásticos y sintió tánta desesperación que vomitó.
Otra persona que lee el presente espacio me confesó que no puede dejar el volúmen del televisor en un número que sea impar. Y no me refiero a que le incomode que quede en uno de esos números sino que le resulta absolutamente necesario que el sonido quede establecido en un número par o cae en la desesperación.
Escuché también muchos casos de personas que no pueden dormir si no cerraron todas las puertas del placard.
También esta semana vi en la televisión el testimonio de una mujer que decía que no podía girar a la izquierda con su auto. De sólo pensar en doblar hacia la izquierda, la dominaba el pánico. Ello la obligaba a establecer un trayecto específico para ir al sitio al que quiera llegar que conste solamente de doblar a la diestra o seguir derecho.
Todo eso me hizo pensar si yo tengo alguna de estas manías. Recordé que uso el celular como despertador. Está predeterminado para sonar de lunes a viernes a las 6:30 hs. Sin embargo, no puedo dormirme sin verificar que el despertador esté conectado, por más que ya sepa que lo está. Y una vez que controlo que esté puesto para sonar a la hora correcta y cierro la tapa, me agarra miedo de haber tocado sin querer el botón para desconectarlo. Entonces lo vuelvo a controlar (lo sé, tengo problemas).
Y ustedes, ¿tienen alguna de estas manías? No necesariamente tiene que ser algo tan loco como la mina que no puede doblar a la izquierda, alcanza con las pequeñas "locuras" propias.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Nombres (otra vez)

La presente entrada es sólo para establecer un par de criterios generales con respecto a los nombres de las personas y las formas en que son llamadas de forma cariñosa.
* Deberían estar prohibidos por ley los apodos terminados con la letra "u". Si una dama se llama "Carolina", puede ser nombrada como "Caro" pero jamás como "Caru". Del mismo modo ocurre con "Danu", "Matu", "Maru", etc. No sólo suenan mal sino que despiertan la idea de una persona poco inteligente. Si viene un amigo un día y me dice que tiene una chica para presentarme a la que le dicen "Natu", saldré corriendo horrorizado (por más que el fantasma sea yo).
* También habría que hacer extensiva la prohibición a los apodos consistentes en la primera sílaba del nombre. A mi entender, suena ultrachetísimo que alguien llamada "Nadia" se haga llamar "Na" (y en ese caso particular suena todavía más cheto porque me recuerda a "tipo na´"). Peor aún es con los nombres más largos. Si te llamás Facundo, no da que te digan "Fa" (salvo que estés haciendo algo que asombre a todos los presentes y no les quede otra que decir "faaaaaaa").
La lista de prohibiciones está abierta a sus sugerencias, pero tengan en cuenta que si alguien osa defender a los apodos mencionados arriba, morirá instantáneamente (bueno, quizás no tan instantáneamente pero sí dentro de muchos años).

domingo, 23 de agosto de 2009

Primeras salidas

Cuando dos personas se están conociendo en vías de formar una relación medianamente seria, las primeras impresiones que se tienen del otro son fundamentales.
De ese modo, durante las primeras salidas, uno permanece atento a cualquier cosa a los fines de generalizar y establecer un criterio absoluto que determinará si la persona que está a nuestro lado vale la pena o no. Si no se lava las manos antes de comer algo, será un asqueroso. Si mira con ternura a un bebé, será una buena madre. Si ni siquiera amaga a sacar la billetera para pagar, será una vividora. Si cede el paso a un minusválido, seré el próximo ganador del premio Nobel de la paz.
Los criterios que cada uno utilice en esos casos son absolutamente individuales y antojadizos. Incluso son arriesgados, ya que se corre el riesgo de caer en una generalización errónea. Pero de algo debemos valernos para determinar si queremos pasar más tiempo o no con esa persona.
Charlando con un amigo de estos temas, me contaba que tiene en su casa un cuadro por demás feo, pero cuidadosamente decorado con un juego de luces a su alrededor. Si una muchacha ve el cuadro y dice que es lindo, mi amigo determinará que la mujer es superficial, ya que se dejó deslumbrar por el juego de luces que adorna al cuadro, o que decididamente tiene mal gusto.
Ese mismo amigo tiene por costumbre decir la siguiente frase "Si no me desilusiono de una mujer durante los primeros 25 minutos de charla, no me desilusiono más".
Por mi parte, una mujer pierde absolutamente todo su encanto cuando me escribe una carta o mail rematada con la frase "te kiero" o tiene errores de ortografía groseros. Me pasa lo mismo cuando habla demasiado sobre ropa o se detiene en todas las vidrieras que ostentan el cartel de "liquidación".
Todo lo escrito hasta acá, señoras y señores, no es más que una excusa para que me cuenten en qué cosas ustedes se fijan durante las primeras salidas a la hora de determinar si quieren o no pasar más tiempo con esa persona.
Para graficar mejor lo que mis palabras no pueden, les dejo una excelente escena de "Una historia del Bronx":


miércoles, 19 de agosto de 2009

Autotraición (que no es lo mismo que auto a tracción)

"Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros"
(Groucho Marx)

Traicionarse a sí mismo es una de las cosas más detestables que uno puede hacer. Tener ideales firmes e ir contra ellos nos deja con una sensación de falsedad difícil de remontar. Es la culpa de saber que fuimos contra la persona a la que más queremos (nosotros).
Veamos unos ejemplos fantasmales de lo que hablo:
* Situación 1: En mi primer día de primaria, yo no quería saber nada con empezar el colegio. Mi señorita se iba acercando a cada uno de nosotros para presentarse y darnos un beso. Cuando llegó mi turno, se produjo el siguiente diálogo. Entre paréntesis podrán ver lo que pasaba por mi mente en ese momento y fuera del paréntesis, lo que efectivamente dije:
S: - Hola, Fantasmita. Yo me llamo Mónica y voy a ser tu señorita este año ¿estás contento de empezar?.
F: - (¿Contento? ¿Cómo voy a estar contento? Tengo que venir acá todos los días con esta corbata horrible. Y vos te vas a enojar cuando hagas un dictado y yo escriba mal. Y vas a darme tarea y no voy a poder jugar en casa porque voy a tener que hacer lo que vos me mandaste. Y ni quiero imaginar cuando me quieras enseñar a hacer cuentas. No tengo ganas de estar acá. Quiero estar en mi casa viendo Los Thundercats) Sí, muy contento.
* Situación 2: A los 16 años, me encontraba presenciando el programa "Tribuna Caliente", donde Julio Ricardo -el periodista deportivo- le pidió al público presente que levantara la mano todo aquél que creyera que "Matute" Morales merecía una oportunidad en la selección nacional de fútbol. Todos los presentes levantaron la mano con mi única excepción. Entonces Julio Ricardo me acerca el micrófono y me dice:
JR- Sos el único que no quiere que lo convoquen a la selección ¿Por qué?"
F- (¿Matute? ¿Ese traidor hijo de puta que jugaba en el Independiente de mis amores y después se fue a Racing y nos gritó en la cara el gol que nos hizo? ¡Ni en pedo la selección para ese forro! Independiente le dio todo y el traidor se va a jugar justo para el enemigo ¡Hay que matarlo! Yo no levanto la mano ni aunque me apunten con un cañón, por más que el tipo juegue bárbaro. No se lo merece) Yo sí que levanté la mano, Julio.
* Situación 3: Hace un par de años: Ni en pedo vuelvo a llamar a X. Está completamente loca. Es una histérica con la que no se puede disentir en nada. ¡Nunca más quiero saber de ella!” Días después: “(ring, ring) Hola, ¿X? Quería saber cómo estabas… ¿no tenés ganas de que nos veamos?”.

¿Y ustedes? ¿En qué momento sienten que se traicionaron?

domingo, 9 de agosto de 2009

Teorizando sobre el amor

"El amor es más bien el dios de las sensaciones
que el dios de los sentimientos"
(Anne de Lenclós)

El amor es una cosa extraña. A decir verdad, me resulta muy difícil saber si alguna vez estuve enamorado. Habrá quienes me digan que dudar acerca de si uno estuvo enamorado es el síntoma inequívoco de que no lo estuvo, ya que el amor es algo tan evidente que no deja lugar a dudas.
Por eso se me ocurrió preguntarles lo siguiente: ¿Cuándo se dan cuenta ustedes que están enamorados de alguien? Puede ser que algunos lo noten cuando piensan todo el tiempo en alguien y se preguntan qué estará haciendo esa persona (yo he vivido esas situaciones y aún así dudo que me haya enamorado alguna vez). Otros dirán que notan que están enamorados cuando hacen algo por alguien que no harían por nadie más (como regresar muchos días antes de unas vacaciones en Europa porque te enteraste que la persona querida necesita ayuda). En definitiva, habrá quienes sostengan que el amor es exclusivamente algo que se siente mientras que otros dirán que es algo que se hace evidente en las acciones ¿En qué postura se enrolan ustedes? ¿Cuándo notan que están enamorados de alguien?
A continuación, me permito esbozar una teoría sobre el amor. No creo que el amor sea un sentimiento ni una acción. Sostengo que el amor es una creencia. Recién cuando uno cree firmemente estar enamorado de alguien es que lo está. Y esa creencia te lleva a sentir y a hacer cosas por el otro.
Consecuentemente con mi pensamiento, mientras dude acerca de haber estado enamorado, significará que nunca lo estuve. Como dijo Anne de Lenclós "El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos"
Leo atentamente sus opiniones.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mi jefe

Hace muy pocos días, Clarín publicó una nota en la que se reflejaba una estadística que decía que el 56% de los empleados se lleva mal con su jefe. Tal situación me hizo pensar en la relación que tengo yo con el mío.
El primer día de laburo, mis compañeros me dijeron "Tuviste suerte con el lugar en el que entraste. El jefe es un tipo bárbaro."
*A las pocas semanas, pude comprobar que lo que decían era cierto. Una de las personas que atendemos en la oficina estaba tardando mucho tiempo en llenar una planilla con sus datos personales. Me acerco a él y le pregunto si necesita ayuda. Me contesta "Disculpe por la demora. No veo bien lo que dice la planilla. Necesito lentes y todavía no pude juntar la plata para comprarlos". Mi jefe irrumpió en la escena y preguntó "¿Cuánto salen los lentes que necesita?", mientras sacaba de su bolsillo los $300.- que costaban y se los daba en la mano a un perfecto desconocido que no podía creer que alguien hiciera eso por él.
* Cuando estaba a punto de mudarme solo, mi principal problema era que no tenía garante. Mi jefe me llama aparte y me dice "Yo te salgo de garante. Lo único que te voy a pedir como compensación es que ubiques en tu nueva cocina la heladera que te voy a dar porque me ocupa espacio en casa y ya no la uso". Así que no sólo conseguí garante sino también heladera.
* Durante mis vacaciones, me llegaron rumores de que la oficina era una caos y había muchísimo trabajo. Yo ya había descansado durante 3 semanas y estaba en mi casa, así que no me costaba nada ir un día a ayudar. Llamo por teléfono y atiende mi jefe. Cuando le pregunto si necesitaba que vaya, su respuesta fue "A ver si nos entendemos, Fantasma. Vos estás de vacaciones. VA-CA-CIO-NES. La única orden que te voy a dar es que descanses."
* Pero más allá de la calidad humana de la persona que dirige el lugar en el que trabajo, hay una frase que me dijo hace muy pocos días y que genera mi afecto por él sea aún mayor. Una frase que me conmovió hasta las lágrimas por haber tocado las fibras más íntimas de mi ser. Me dijo "Te voy a ascender".

domingo, 2 de agosto de 2009

Lo malo y lo malo del amor

A continuación, un extracto de una conversación real vía msn en la cual se pueden ver con claridad los efectos estupidizantes en la personalidad de alguien que está enamorado en forma correspondida y los efectos amarguísticos en alguien que no está en esa situación. La conclusión que puede sacarse es que ambos estados son deplorables; a uno debe castigárselo con la muerte por ser tan meloso y al otro no se lo puede matar porque es un fantasma.
S: - Cumplo un mes con mi novia y tengo una consulta ¿Cómo reemplazo "mes-iversario", que suena muy feo?
F: - La verdad que sí suena feo... como si fuera el aniversario de Messi :P
S: - Jajaja, totalmente. Pero no puedo decir "aniversario" porque viene de "año" y yo cumplo un mes
F: - Claro. La gente suele usar la palabra "cumplemes"
S: - Uy, pero eso suena peor
F: - ¿Peor que decidir arbitrariamente cuándo se debe festejar algo sólo porque la Tierra dio 30 vueltas sobre sí misma?
S: - Pero son detalles importantes, mi amigo
F: - Puede ser que tengas razón. Tenés que comprender que de ser yo el enamorado, también creería en la importancia del movimiento de rotación terrestre.
Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué fue lo más estúpido que hicieron por amor?
Empiezo yo: ... Bueh, mejor no. Lo pienso y me dan ganas de matarme (de nuevo)