jueves, 30 de julio de 2009

Ayúdame, Freud

Después de que yo expusiera durante 45 minutos mis inseguridades y preocupaciones, mi psicóloga dio por terminada la sesión con el siguiente discurso:
"Mirá, Fantasma. Lo que estás diciendo es absolutamente infundado y es una imagen infantil de vos mismo que tu inconsciente proyecta. Lo cierto es que en tu realidad actual, tenés un muy buen trabajo, un título universitario, independencia económica suficiente como para vivir solo y sos muy inteligente. Pero tenés que hacerte cargo de tu realidad y vivirla. Te juro que de no ser porque te conocí como mi paciente, te presentaría a mi hija."
Creo que tengo que cambiar de terapeuta... así ésta me presenta a la hija, digo.

miércoles, 29 de julio de 2009

Tratamiento instantáneo contra la baja autoestima

Tenés un mal día. Estás triste. Pasaste la noche sin dormir, dando vueltas en la cama y taladrándote la cabeza con ideas destructivas.
Te sentís un idiota, un pelotudo y menos agradable que un hemorroide.
Al mediodía, te encontrás en un bar para almorzar con una persona de mucha confianza y le contás lo que te pasa. Te preguntás quién demonios fue el que dijo que hablar las cosas sirve para desahogarte, te sentís igual de mal.
Vas al baño del bar. Te dirigís al mingitorio, sacás a tu amigo y empezás a orinar. Pero justo frente a tus ojos, arriba del mingitorio hay pegada una imagen. La imagen exacta que necesitás ver para que tu día mejore automáticamente estando con tu amigo a la vista.


Bendito, bendito sea quien tuvo la genial idea de pegar esa imagen sobre el mingitorio. Me alegraste el día.

domingo, 26 de julio de 2009

Nombres

En el momento en el que a uno le ponen un nombre, le están designando la palabra con la que va a ser conocido el resto de su vida. Dependiendo de la probidad de nuestros progenitores, podemos tener la suerte de detentar un nombre agradable o el eterno castigo de ser llamado por un nombre vomitivo.
Por mi parte, mi nombre está bastante bien. Puedo ir con la mirada en alto cuando la gente me señala y dice "Ahí va el Fantasma". Sin embargo, no estaría mal que -llegada cierta edad- uno pueda modificar y elegir su nombre. Claro está que tendría que estar permitido solamente una vez, ya que se puede prever que habrá quienes cambien su nombre tanto como su ropa interior (es decir, cada 3 semanas).
Por ejemplo, si yo hubiera nacido en Grecia, me haría llamar "Testículos" (así de jodido soy). Y si hubiera nacido en Brasil, le copiaría el nombre a algún jugador de fútbol tal como "Marquinho Paraná"o "Junior Bahiano".
También hay nombres y apellidos que parecen determinar lo que uno hará con su vida. Un tipo cuyo apellido es "Zaffaroni", no puede menos que ser el más importante representante del garantismo penal de su país. Alguien que se llama "Luciano Palos" está determinado a ser arquero de Newell´s. Una vez supe de la existencia de un psicólogo infantil cuyo apellido era "Garrote", lo que me pareció muy adecuado para cierta clase de niños.
Y ustedes ¿están conformes con su nombre? ¿Cómo si llamarían, si pudieran elegir?

viernes, 24 de julio de 2009

Comprando Coto-netes

Se encontraba este humilde fantasma circulando por las góndolas del supermercado Coto. De repente, una venerable señora se le acerca y se produce la siguiente conversación:
Vieja loca: - Disculpe ¿dónde está Coto?
Fantasma: - (mirando alrededor para asegurarse que se encontraba donde creía estar) Estamos en Coto, señora.
Vieja loca: - ¿Y dónde es?
Fantasma: - Acá es Coto.
Vieja loca: - ¿Y dónde estamos?
Fantasma: - (Buscando dónde estaba la cámara oculta) Éste Coto queda en Belgrano.
Vieja loca: - ¿Y cómo hago para llegar a Coto?
Fantasma: - A ver, señora, usted ya está en Coto. No busque más. Es acá. Yo sé dónde estamos.
Vieja loca: - Usted sabrá dónde está. Pero no sabe dónde estoy yo.
Fantasma: - (Sé dónde deberías estar: en el Moyano) Bueno, disculpe, voy a seguir comprando.
Vieja loca: - (levantando la voz) ¿Y se va a ir sin decirme dónde está Coto, irreverente?
Afortunadamente para mí, un repositor pasó por donde estábamos y le dije: "Disculpame, la señora te quería hacer una consultita". Salí huyendo a toda velocidad con mi changuito, pero -a lo lejos- llegué a escuchar cómo la estridente voz de la vieja le preguntaba al desafortunado repositor como un grito de ultratumba "¿Dónde está Coto?"

(Post dedicado a todos los que alguna vez se vieron obligados a resolver un problema que era originariamente de otro)

lunes, 20 de julio de 2009

El fantasma advierte

Un día de estos, voy a reclamar los 77 millones de euros, 82 millones de dólares y 46 millones de libras esterlinas que vengo acumulando en premios otorgados por parte de The Irish Lottery, Tobacco Award, Musthappha Alí y no sé cuántos desconocidos más que me mandan mails diarios notificando que mi dirección de correo electrónico ha sido sorteada como la ganadora de esas cantidades de dinero.
El día que se me vaya la fiaca y reclame mis premios, los invito a comer un asado (Eso sí: dividimos las gastos ¿eh?)

viernes, 17 de julio de 2009

Risas

Si necesitás reírte un rato, vení. Miremos ésto juntos. Los problemas van a seguir estando cuando los videos terminen, pero ¿quién nos quita lo reído?





martes, 14 de julio de 2009

Total, tiempo es lo que sobra.

Resulta ser que los pasajeros de subte estamos siendo protegidos por los brillantes cerebros del ministerio del Interior y la secretaría de Transporte de la Nación, quienes han entablado un fabuloso sistema por el cual -quienes utilizamos ése medio de transporte- podemos marcar un sencillo número telefónico desde nuestro celular ante la inminente amenaza de un hecho delictivo bajo tierra. Una vez marcado este número, personal policial o de la gendarmería estratégicamente ubicado acudirá en nuestro auxilio. Bueno, en teoría todo muy lindo ¿no?

Ustedes se preguntarán qué número hay que marcar frente a una emergencia de este tipo, donde es necesario no perder ni un segundo para impedir un ilícito. Seguramente ha de ser un número sencillo de recordar y relacionado con la situación:

¿Asterisco SUBTE (*8736)? Mmmm, no.

¿Asterisco LADRON(*523166)? Mmmm, tampoco.

¿Asterisco ROBO (*7626)? No ¿para qué hacerla fácil si se puede hacer difícil?

El número que debemos digitar en caso de una emergencia policial para requerir ayuda y sin pérdida de tiempo es el *31416. No, no le busquen una palabra que se escriba en el teclado telefónico con esos números porque no van a encontrar nada acorde a la situación. Lo único que puede decirse en su favor es que es un número similar al valor de la letra griega Pi (redondeado, claro). Pero no todos recuerdan el valor aproximado de Pi (ni en situaciones serenas ni -mucho menos- en situaciones de nerviosismo como esa).

Estimados señores del ministerio del Interior y la secretaría de Transporte: ¿no se dan cuenta que en lo que uno tarda en marcar ese número el ladrón ya está en la loma del *2856?

Si tiene alguna queja sobre el presente post, puede comunicarse al *TUPOSTESUNAMIERDA,AGUANTEELMINISTERIODELINTERIORDELAREPUBLICAARGENTINA

sábado, 11 de julio de 2009

Llamado a la solidaridad bloggera (o la venganza del Lysoform)

A ver, muchachos. Les cuento la situación de la manera más objetiva posible para que me ayuden y me digan qué hago.
Yo resido en un departamento. Al salir de él, uno se encuentra con un pequeño palier que sólo usamos mis vecinos de enfrente y yo para poder ir al ascensor. Es decir que por piso hay sólo dos departamentos.
El otro día, llegué al palier y había olor a Lysoform. "Qué bueno. El encargado tiró desinfectante", pensé. Después, me senté en el sillón para ver televisión y sentí un sonido "pffffffffffffff". ¿Sería una fuga de gas? No, era el ruido de un aerosol proveniente del palier. Al observar por la mirilla, veo a mi vecina del departamento de enfrente aplicar Lysoform en el palier. Resulta que había sido ella quien había tirado ese desinfectante antes.
Sólo 15 minutos después, agarro un libro y comienzo a leer. Música serena de fondo. De repente "pfffffffffffff". Otra vez la obsesiva del Lysoform sacándome de mi concentración.
Me siento en la computadora, abro el msn y chateo con Andreita. Escucho abrirse la puerta del departamento de mi vecina. No me digas que de nuevo va a.... efectivamente "pffffffffffffff".
Me acuesto y me duermo. Sueño que estoy en un barco y el viento sopla haciendo ruido. Un momento. No, no es el ruido del viento. Y ya no estoy dormido sino despierto. No puedo creer que sea lo que creo. Sí. Mi vecina de nuevo tirando Lysoform. Miro el reloj. Marca las 4:22 de la madrugada.
Que mi vecina está completamente paranoica con la gripe porcina es un hecho irrefutable.
Ahora les cuento para qué los necesito: Quiero hacerle una joda a la mina. Piensen que no tengo confianza con ella, pero su actitud lysoformiana (¿?) no puede quedar impune. ¿Qué me recomiendan para hacerle?

martes, 7 de julio de 2009

Cerebro agotado

(Post escrito hace algún tiempo, pero mi situación actual es idéntica)
Con este sencillo y práctico método me di cuenta que no haberme tomado aún vacaciones en el trabajo fue un verdadero error.
* ¿Puede una persona saber que ya no tiene crédito en el celular y olvidarse?. Por supuesto que puede.
* ¿Es posible, también, que una persona comience a escribir un mensaje de texto habiéndose olvidado que no tiene crédito en su teléfono celular?. En algún momento nos ha pasado a todos.
* Sin embargo, la prueba irrefutable de que nuestro cerebro ya está pasado de revoluciones y que necesita un descanso en forma urgente, es cuando uno ya no tiene crédito en su celular -lo sabe-, recibe un mensaje que requiere una respuesta y escribe contestando: “No tengo crédito para responderte”. Peor aún, se pregunta por qué el mensaje en cuestión no puede ser enviado.

Afortunadamente, el autor de estas líneas se declara oficialmente de vacaciones.

domingo, 5 de julio de 2009

La llamada "histeria femenina"

Como el presente es un blog de hondo contenido humano (¿?) y que reflexiona sobre las arduas cuestiones de la vida (¿?) es que decidí hacer público un pensamiento que tengo desde hace un tiempo para que me digan qué les parece, si están o no de acuerdo y -en caso de no compartir mi opinión- morirse de la forma más violenta.
He notado por experiencias propias y de otros varones cercanos que cuando uno le hace saber a una dama que le gusta seriamente y ésta responde en forma negativa, la señorita en cuestión comienza a mirarnos con otros ojos. O sea, ella está segura cuando nos dice que no, pero después de unos días, comienza a preguntarse si hizo bien en responder eso (ésto, por supuesto, en caso de que uno no sea una persona abiertamente insoportable o más feo que hemorroide de cucaracha).
Mi hipótesis es que en esos momentos pasan por la mente femenina ideas tales como "Fue muy tierna la forma en que lo dijo", "Es una muy buena persona", "Quizás estoy desaprovechando la oportunidad de estar con alguien que vale la pena", "Ya no soy una nena y se me puede estar yendo el tren" y cosas así. Además de todo eso, la mujer necesita sentirse querida mucho más que el hombre. Por eso tiene una actitud un poco "egoísta" de decirle que no al flaco pero seguir queriéndolo cerca. Es una especie de necesidad de sentir que alguien las quiere. Esto último es lo que los hombres mal llamamos "histeria".
Frente a ésto, como hombre, lo único que tengo que decirle a las señoritas es: háganse cargo de su negativa y sosténganla. Si nos dijeron que no, por algo debe ser. No desconfíen de su propia decisión.
Sé que muchas mujeres van a decirme que ellas no hacen eso con los hombres y algunos varones me dirán que nunca fueron rechazados por una fémina (sí, claro). Más allá de eso, señoras y señores, leo sus opiniones.

miércoles, 1 de julio de 2009

Furia sin motivo

Existen determinadas actitudes de las otras personas que nos molestan. Y no me refiero a esas circunstancias que a uno lo afecten de una manera concreta sino a esas que nos resultan absolutamente inocuas. Pero no por ello dejan de generarnos cierta bronca contra su autor.
A mí -por ejemplo- me molesta sobremanera la gente que se sube al subte para bajarse en la estación siguiente. ¡Andá caminando! ¡Son 4 o 5 cuadras! ¡No estás en silla de ruedas! Ay, cuidado; el señorito no quiere caminar unas cuadritas para no cansarse, pobrecito. Seguro que sos de los que no gira la lamparita para cambiarla sino que la sostenés y esperás que el mundo gire a tu alrededor para que se enrosque sin que vos tengas que esforzarte.
Ya me hiciste calentar.
Matate, puto.

(Después de largar mi bronca y tomarme un té de tilo, les pregunto: ¿Qué actitudes de los otros les molestan por más que a ustedes no los afecte?)